La lucha del campo mexicano: campesinos exigen soluciones y diálogo
El campo mexicano está en la lucha. Agricultores y transportistas del Frente Nacional para el Rescate al Campo Mexicano (FNRCM) han retomado sus protestas y bloqueos en la Ciudad de México, denunciando la falta de solución a sus principales demandas. La exclusión de los granos básicos de la revisión del T-MEC, el rescate al campo con mejores precios de garantía de sus productos, la creación de una banca rural de desarrollo y más seguridad en carreteras son solo algunos de los problemas que enfrentan. La Secretaría de Gobernación se ha comprometido a instalar mesas de diálogo con distintas dependencias federales, pero los campesinos exigen negociar con autoridades de alto nivel y no aceptan reuniones con funcionarios de menor rango.
La movilización de los campesinos ha sido limitada por los cercos policiacos desplegados en los accesos a la capital. Algunos contingentes lograron llegar al Ángel de la Independencia y al Senado, mientras que otros fueron “encapsulados” por policías capitalinos en el cruce de Eje 2 Norte. La situación derivó en un conato de enfrentamiento entre los uniformados y productores, luego de que estos últimos intentaron bajar de un tráiler uno de los tractores para acompañar su marcha. Sin embargo, después de una reunión con funcionarios de Gobernación, los manifestantes avanzaron hacia Bucareli y lanzaron consignas como “Sin maíz no hay país”. Los representantes del FNRCM sostuvieron un encuentro con funcionarios encabezados por César Yáñez, subsecretario de Gobernación, y demandaron negociar con autoridades de alto nivel.
Un diálogo pendiente de definición
En espera de que las autoridades definan las fechas de los encuentros con las secretarías de Hacienda, Economía y Bienestar, así como de las comisiones Nacional del Agua y Federal de Electricidad, los agricultores instalaron carpas y algunas casas de campaña sobre la calle Abraham González. La reunión con la secretaria de Agricultura y Desarrollo Rural, Columba López, es la única confirmada hasta el momento. Los campesinos exigen soluciones y diálogo, y no están dispuestos a aceptar reuniones con funcionarios de menor rango. La pregunta es, ¿lograrán los campesinos mexicanos obtener las soluciones que necesitan para su campo y su futuro? Solo el tiempo lo dirá. Lo que sí es cierto es que la lucha del campo mexicano no tiene fin, y es hora de que las autoridades escuchen y respondan a sus demandas.
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